Para que tú me oigas, mis palabras se adelgazan a veces, como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio, para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Mas que mías son tuyas. Van trepando en mi viejo dolor como las yedras. Ellas trepan así por las paredes húmedas. Eres tú la culpable de este juego sangriento. Ellas están huyendo de mi guarida oscura. Todo lo llenas tú, todo lo llenas. Antes que tú poblaron la soledad que ocupas, y están acostumbradas mas que tú a mi tristeza. Ahora quiero que digan lo que quiero decirte, para que tú me oigas como quiero que me oigas. El viento de la angustia aún las suele arrastrar. Huracanes de sueños aún a veces las tumban. Escuchas otras voces en mi voz dolorida. Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.




viernes, 9 de julio de 2010

Rampas

Tu cuerpo y el lazo de seda rústica que conduce
a las plantaciones
de la costa
el sudor de tu cabellera quemada por las nubes
a los instantes inolvidables
tantas mutaciones de nómade y de clandestinidad
tantos homenajes a una belleza salvaje
que exigen el desorden
Todas las rampas de la vida cambiante
la velocidad del amor
el mágico filtro de la excomunión
la hambrienta luz del desencuentro en nuestras venas
de azote
y el solitario frenesí de las palmeras
cuando en la ausencia
creciendo hacia mi pecho
el fondo de la tierra me devuelve de golpe
todas nuestras caricias
el nudo furioso de la pasión
en las negras argollas del tiempo
aquellos moblajes de desvalijamiento y de lluvias
luz de senos en el mar
y sus gaviotas y sus músicas
sobre un altar de desunión con grandes lunas fascinantes
sin más praderas que tus ojos
país incorruptible
país narcótico
con risas del alcohol en el viento
y tu pelo sobre mi cara.

1 comentario:

  1. No hay nadie que idolatre más a Maradona que yo... ( y no soy argento) pero, ese trajecito que bodorrio gitano que se ha puesto en los partidos de la albiceleste... ¡ Che, qué cagada!.

    Por cierto... te sigo, tus letras son excelentes.

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